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  • Habilitando en casa un espacio seguro suficiente para poder desarrollarse en el ámbito motor día a día sin sentirse “encerrado”.

Si se abusa de las hamacas, parques infantiles, cochecitos... el bebé no tiene tiempo para desarrollar y afianzar los pequeños avances motrices que va adquiriendo día a día.

En lka asociociación Itaca dd cantabria realizaron un taller sobre psicomotricidad y despues dejaron este comentario en  su blog:
 
En el campo de la motricidad global (movimientos de conjunto, posturales) se han realizado numerosas investigaciones. En su libro  “Moverse en Libertad” de Emmi Pikle realiza una investigación  en la que establece un método nuevo de educación consistente en dejar al niño en completa libertad para moverse -ropa adecuada, espacio suficiente y ausencia de todo adiestramiento motor por parte del adulto-.

La Dra. Pikler demuestra que el niño aprende a sentarse y a andar aunque no se le siente ni se le lleve de la mano. El desarrollo motor se produce de modo espontáneo, mediante su actividad autónoma, en función de la maduración orgánica y nerviosa.

Al sentirse libre, el pequeño de 3, 6, 9 ó 15 meses se muestra activo, interesado, serio en su juego, agradable en sus relaciones, ágil, diestro y preciso en sus movimientos sin esforzarse demasiado al hacerlos y relajado en su cuerpo; va aprendiendo con flexibilidad y con prudencia las sucesivas habilidades motoras con su propia acción y en los momentos que él elige.

El libro, además de las estadísticas que presenta, ofrece ilustraciones rebosantes de vida y de movimiento. Todos los que se ocupan del cuidado de los niños pequeños, y quienes están dedicados a la educación especial encuentran en él material de reflexión y directrices de actuación.”

Muchas veces, en la sociedad en la que vivimos, nos regimos por normas, por consejos “profesionales” y dejamos de lado lo que realmente nos pide nuestro interior, nuestro instinto.

Cuando un bebé llora lo hace por algo, ya sea por habre, frío, calor, necesidad de contacto físicio… El bebé ha pasado 9 meses en constante contacto con el cuerpo de su madre, sintiéndola cada momento, cada movimiento, siempre acompañado. Al nacer necesita seguir sintiendo esa seguridad que le aportaba el vientre de su madre, ese contacto físico con ella. Si un bebé se siente seguro se muetra tranquilo y confiado para comenzar a explorar el mundo que le rodea.

Los seres humanos tenemos, como todos los mamíferos, la condición innata de aprender, no necesitamos que nos enseñen a comer, a dormir, a sentarnos, a andar. Lo que sí necesitamos es que nos permitan hacerlo.

Así, existen elementos que interfieren en el desarrollo natural del bebé, como puede ser “invitarlo” a sentarse antes de que esté preparado, utilizar “taca-taca” (andadores), o mantenerlo atado en una silla o hamaquita sin dejarlo experimentar con su cuerpo, volteándose libremente sobre el suelo, reptando o gateando.

Un bebé al que se le permite moverse en libertad, respetando sus inquietudes, su necesidad de contacto físico, sus deseos de experimentar, pasará por las distintas etapas que Emmi Pikler describe en su libro, alcanzando cada movimiento o postura cuando él esté preparado y no cuando alguien más crea que es el momento. Conseguir cada nuevo logro por sí mismo, además, deja un mensaje positivo: “yo puedo hacerlo, no necesito a nadie que lo haga por mí”.

 

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